Goma de borrar
 
viernes, noviembre 20, 2009
PENSAMIENTO INCÓMODO

¿Y si resultara que quienes hablan en voz más baja tuvieran razón? ¿Y si ocurriera que todos aquellos que están entre dos orillas, un poco temerosos y aturdidos por los gritos desenfrenados de quienes pregonan su verdad desde púlpitos incuestionables, fueran mayoría? ¿Qué sucedería si todas las personas que no son ni de derecha ni de izquierda, ni peronistas ni gorilas, ni defensoras del capitalismo ni sus detractoras a ultranza, si todas esas personas se dieran cuenta, una tarde cualquiera sin previo aviso, que no están tan solas como suelen creer, y que los otros, los que gritan, y señalan, y acusan intimidando sin remordimiento desde sus trincheras furibundas, en realidad son una minoría que, sin embargo, gracias al poder de sus cuerdas vocales más desenfadadas, sus ambiciones más voraces, sus cuerpos más fuertes y, sobre todo, sus cerebros y sus emociones más primitivos, mantienen a todos los otros no sólo en vilo sino, lo que es más triste, sometidos a la irracionalidad de sus caprichos y sus nefastos enfrentamientos? ¿Y si algo así fuera posible?

El otro día una vieja amiga de mi padre lo llamó por teléfono escandalizada, como tantos otros, por las duchas comunistas de tres minutos recomendadas por Hugo Chávez. Tanto ella, como él, son argentinos que vivieron varias décadas en Venezuela antes de que ese país abrazara el socialismo del siglo XXI. Después de hacer un par de chistes en relación al tiempo que cada uno tardaba en bañarse y a la necesidad o no de usar jabón todos los días, cuando ya estaban a punto de despedirse y colgar el teléfono, ella le preguntó:

-Y Mori, ¿sigue siendo chavista?

No sé qué habrá respondido él. Tal vez le habrá dicho que me demoro horas cuando me baño. O que suelo tomar vino de más de quince pesos la botella. O que me compro cremas importadas para evitar –infructuosamente- que me salgan arrugas. Pero también, quizá, pudo haberle dicho que casi todos los días salgo con mochila en vez de con cartera, que me siento a comer a la mesa con los pintores que están trabajando en casa, o que la mayoría de mis amigos no son lo que se dice expertos haciéndose el nudo de la corbata. Desconozco la respuesta de mi padre porque la pregunta de su amiga me distrajo. Él me contaba el diálogo que habían tenido y yo lo escuchaba con interés, hasta que llegó el momento de esa pregunta. Entonces dejé de escucharlo por completo para preguntarme dé dónde habría sacado ella, que me conoce desde que yo era niña, la idea de que fui o soy chavista.

¿Será que necesitamos ponerle rótulos a la gente para entenderla más fácilmente? No en otra cosa se basa el lenguaje. Si a cada árbol individual le diéramos un nombre propio –Alberto Argüello, Bernardo Benavidez, Carlitos Calvo- en vez de irlos agrupando en categorías –fresnos, sauces, jacarandaes- el conocimiento y la ciencia serían imposibles. A los niños pequeños se les enseña a hablar justamente enseñándoles los términos generales: pe-rro, le dice la mamá a su bebé, cuando ve un ovejero marrón; pe-rro, le vuelve a decir un rato después cuando ve un dálmata, un labrador o un maltés. Los únicos perros que tienen nombres propios son los de uno: las mascotas que tenemos en casa y amamos porque forman parte de nuestra familia. Por lo demás, un perro es un perro; un árbol un árbol, sin importar su perfume o la forma de su copa; y una piedra suele ser una anónima piedra con muchísima más frecuencia que un trozo de alabastro, basalto o cuarzo. Que la piedra deje de ser ignota y que un perro se convierta en Cejas, Babones o Corbata, supone un conocimiento mayor, supone más trabajo y, sobre todo, supone que el hablante ha dedicado un tiempo a estudiar, mirar y conocer al individuo en cuestión. Suficiente tiempo como para dejar de lado los prejuicios, para notar aquello que lo distingue y lo hace especial entre tantos otros. Es decir: un ser particular, con rasgos que le dan un brillo singular en medio de la manada, del enjambre, de la perrunez, la arbolidad o la geología.

En la vida suele haber situaciones que se repiten y cuyo significado o peso no alcanzamos a entender hasta que esa insistencia suya, la tenacidad con que se reiteran, de pronto nos sacude y nos jala de una oreja, conminándonos a desentrañar su sentido. Cuando cursé bachillerato en una escuela privada de monjas, muchas de mis compañeras -muy almidonaditas casi todas- me apartaban señalándome como atea y de izquierda. Cuando después estudié Filosofía en la universidad pública, otros compañeros -por lo general barbudos y desgarbados- me tildaron de burguesa. En ese momento no lo sabía, pero hoy me doy cuenta de que ya entonces yo había trazado lo que ahora entiendo como una especie de destino. Progresista. De derecha. De izquierda. Oligarca. Chavista. Gorila. ¿Cuántas cosas me han dicho, en cuántos cajoncitos me han catalogado, cuántas veces he sentido que no pertenezco a ninguno, que todas esas etiquetas, dichas siempre con índices acusatorios -o con sorna y menosprecio, incluso- son injustas, además de falsas?

¿Soy una piedra sin nombre, acaso? ¿Un árbol anónimo? ¿Y cada uno de nosotros, qué es? ¿Somos un qué o somos un alguien? ¿Somos comunistas, liberales, kirchneristas, radicales, castristas, republicanos? ¿O más bien seremos personas? Personas singulares, con nombre, apellido, y una huella digital y vital distinta a todas los demás. ¿Somos una oveja en un rebaño, una parte insulsa del avispero que sólo obedece llamados del instinto, o somos individuos? ¿Mi libertad de elección radica en preferir ser chavista u oligarca... o acaso en ser Mori Ponsowy, única en mi especie, como únicas son cada una de las personas con que me cruzo en la calle cada día? ¿De dónde esta necesidad que tienen algunos –esta manía, me dan ganas de decir, a veces, cuando pierdo la paciencia- de borrar nuestros rasgos peculiares, de hacer desaparecer nuestras identidades para ponernos el cartelito de K o anti-K, de conservador o liberal, o cualesfueren las consignas recién salidas del horno? ¿No son acaso la vida, la sociedad, la política y, a fin de cuentas, nuestro pensamiento y nuestro deambular por la tierra arrastrando esta condición simultánea y paradójica de animales racionales, bastante más complejos de lo que implica esa costumbre de ametrallar rótulos a diestra y siniestra a toda costa?

No soy chavista. En casa tengo bañera (aunque no jacuzzi). Y a veces me gusta llenarla y quedarme metida en el agua hasta que se enfría. Pienso que Hugo Chávez es un militar sediento de poder que se vale de su locuacidad campechana y de un discurso altisonante de izquierda para perpetuarse en la presidencia. Me parece muy poco democrático. Creo que es autoritario, egocéntrico, arcaico, belicoso y corrupto. Más aún: estoy convencida de que un país puede prosperar, que sus clases bajas pueden convertirse en medias, sin necesidad de recurrir a esa retórica que siembra odio y violencia entre hermanos. Sin embargo, la idea de misiones alfabetizadoras, de centros de salud en cada barrio y, también, sí, por qué no, la del baño de tres minutos, me parecen razonables. No me parecería bien que convirtiera lo del baño en ley, pero aplaudo que inste a la población a ahorrar agua. Durante los veintipico de años que viví en Venezuela no hubo uno solo en el que el agua no escaseara durante meses en Caracas. Es un país tropical. En vez de las cuatro estaciones, tiene sólo dos: seis meses de sequía y seis de lluvia. En los de lluvia mueren cientos de personas pobres porque los ranchos de los cerros se derrumban. En los de sequía el agua llega a las casas, los edificios y las oficinas, sólo durante un par de horas por día. ¿No es sensato, entonces, ahorrar agua de todas las formas posibles? ¿Decir esto me convierte en chavista? ¿O será que yo no lo sé pero que, en el fondo, me encanta Fidel?

Hasta hace poco, sufría bastante esta especie de no pertenencia a ninguna parte, este sentimiento de ser extranjera en cada comarca ideológica. Pero he empezado a encontrar semejantes y en estos días se me ocurrió una hipótesis más optimista: tal vez el mundo esté poblado de apátridas como yo. Personas que se niegan a ver su pensamiento reducido a unos pocos denominadores comunes, que rechazan la simplificación y encasillamiento que supone toda ideología, que descreen de los puntos de vista definitivos y unívocos, de los manifiestos, de las religiones y, en general, de cualquier intento moralizante de poner anteojeras a la libertad del pensamiento propio. Quizá seamos mucho más numerosos de lo que creemos y nuestra soledad sea sólo ilusoria, el resultado de las estruendosas voces de los otros, de su modo estentóreo de tomar partido y erigirse como poseedores exclusivos, no sólo de la verdad, sino del bien.

A nosotros, los del medio, no nos ayuda la personalidad que tenemos. Odiamos levantar la voz, colocar pancartas, aparecer en programas de televisión. Somos pacifistas y pacíficos, preferimos las preguntas a las conclusiones definitivas. A pesar de la incomodidad que implica, dudamos mucho. Tanto, que ni siquiera estamos seguros de que dudar sea lo mejor. A veces querríamos darle un somnífero al cerebro y nadar de una vez por todas hacia el remanso de una de las dos orillas para, por fin, poder ver el mundo desde un ángulo excluyente, en vez de este caleidoscopio móvil que nos impide congelar nuestras ideas. Ciertamente, descansar en la inmovilidad de cualquier margen sería más fácil, nos cansaría mucho menos que este cosntante mover patitas y brazos en el agua para no ahogarnos y que no nos devore la corriente. Pero puestos a decir la verdad, preferimos estar aquí: nuestra esencia es este querer mirar al norte y al sur, al este y al oeste. Ese es el destino que elegimos: la angustia que provoca el pensamiento: la libertad.

No estamos solos. Lo sé. Hay nombres famosos entre nosotros. Como Max Weber que hacia el fin de su vida le dijo a su esposa que no se sentía cómodo en ningún sitio. Como el Bloom de Joyce a quienes los católicos consideraban judío y, los judíos católico, y a quien a pesar de su bondad tantos criticaban a sus espaldas. Como muchos que voy encontrando de a poco, y como tantos y tantas otros cuyos nombres desconozco, pero que lo tienen, y bien propio, porque jamás se dejarán arrastrar por la seguridad que da una ideología. No queremos límites –no aceptamos límites- para pensar, para escribir, para sentir. Nos duele no pertenecer pero no queremos –¡no podemos!- pagar el precio que significaría comprometer nuestros principios. Nos negamos a ser reducidos a un genérico porque sentimos que eso nos privaría de la riqueza de nuestros matices. Nos convertiría en árboles sin flores, ni perfume. Nos limitaría. Nos empobrecería.

Somos incómodos. Sí. Pensamos. Nos esforzamos por discernir. Hacemos lo posible por no culpar, ni absolver, livianamente. Y en la incomodidad que provoca todo pensamiento radica nuestro pecado, nuestra maldición y nuestro orgullo.

posted by Mori at 8:56 PM

domingo, noviembre 15, 2009
LA VIDA SIGUE

A veces me descubro pensando qué pensarán los animales y las cosas que me rodean. Preguntándome no sólo si mis perros están al tanto de lo que me pasa, sino también si los sauces de enfrente se habrán dado cuenta de que algo ha cambiado, o si el río, en Rosario, ahora que vuelvo, años después, es capaz de descubrir que mi rostro no es exactamente igual. Quizá porque son tantas las cosas que ignoro, le atribuyo a los animales, a los árboles, y al río, esa capacidad adivinatoria, casi divina, de verlo todo y de saber aquello que yo nunca sabré.

Supongo que sospechar que el agua del Paraná pueda pensar, que ese río ancho y silencioso pueda ser dueño de alguna especie de inteligencia, es una idea infantil: aunque abundan biólogos que discuten acerca del cerebro de los mandriles y otros mamíferos, nunca leí acerca de científicos dedicados a investigar el coeficiente intelectual de un río. Sin embargo, aun sabiendo que la idea no resiste un análisis riguroso, no puedo evitar preguntarme si tendremos de verdad razón en menospreciar de esta manera al agua que pasa. ¿No está ella también, en un idioma propio, diciéndonos algo todo el tiempo? ¿No habrá, para entenderla, tan sólo que sentarse muy quietos, y escuchar? ¿Y qué será, si logramos desentrañarlo, lo que nos dice el río en su vasto idioma?

“La realidad exige / que también digamos esto: / la vida sigue.” Así empieza uno de los poemas que más me gusta de Wyslawa Szymborska, la escritora polaca que en 1996 ganó el Premio Nóbel de Literatura. El resto del poema contiene una enumeración de ciudades en las que se pelearon algunas de las batallas más cruentas de la historia. Cannae, Borodino, Kosovo, Guernica, Jericó, Bila Hora, Pearl Harbor, Queronea, Verdún, Actium, Hiroshima. “El pasto es verde / en los campos de Maciejowice / y está cubierto de rocío / como suele estarlo el pasto,” dice Szymborska. Y, también: “Donde no queda piedra sobre piedra / vemos al heladero / rodeado de niños. / Donde estuvo Hiroshima / Hiroshima está otra vez, / produciendo muchos productos / de uso cotidiano.”

Sentada en la costanera del río un día de semana, tratando de entender lo que el Paraná me dice en su lento y constante fluir, pienso que su idioma no está hecho de palabras o de signos, como los idiomas humanos, ni de olores, gestos o señales eléctricas, como algunas formas de comunicación animal, sino de actos. El río nos habla con su propio acontecer. Pasa frente a nosotros y es su mudo movimiento el que nos interpela. Para entenderlo, no tengo más herramientas que mis sentidos: lo miro, lo escucho, huelo su húmedo olor a agua cenagosa y, finalmente, creo entender algo. ¡El río mismo es un poema! Esa manera suya de hablar sin detenerse nunca, su infinita insistencia en avanzar, están diciéndome, de otra manera a como lo hacen las palabras, que la vida siempre sigue. Que no importa lo que pase, el pasto volverá a crecer, y nosotros a reír.

No todos los días son felices, suele decir un amigo mío. Y es cierto. Pero en horas de desconsuelo también conviene recordar que no todos los días son tristes y que, a fin de cuentas, los días siguen, como sigue el río, y como también siguen los heladeros y los niños que revolotean en torno suyo, con sus caras transpiradas de jugar.

posted by Mori at 7:56 PM

jueves, noviembre 05, 2009
SUPERSTICIÓN

Durante un mes todo fue una señal. Las había propicias, adversas, dudosas, indescifrables. Pero además de ese intrincado lenguaje hecho no de palabras, sino de azares, también mis actos -sobre todo, mis actos- empezaron a formar parte de una causalidad desconocida que podría darme o quitarme el premio por razones que nada tenían que ver con la literatura.

Envié la novela al concurso Clarín-Alfaguara como quien manda un formulario por correo. Un trámite. Había perdido tantos concursos ya, que arriesgarme a uno más no era nada. La envié sin esperanza, como quien compra un billete de lotería por no dejar, o por costumbre. O incluso por oficio. Dos o tres meses después, cuando un amigo –el único que había leído la novela para entonces- me escribió diciéndome “¡Loca, estás entre los finalistas de Clarín! ¡Re capa! ¿Cuándo se sabe?”, yo casi me había olvidado del concurso. Pensé: no me voy a ilusionar. ¿Pero cómo no iba a ilusionarme si faltaba todo un mes hasta que dijeran el resultado?

Cada vez que me descubría imaginando cómo sería ganar –la satisfacción, la tapa del libro, la alegría de la gente que me quiere, el fastidio de los que no me quieren nada- abortaba el pensamiento lo antes posible, convencida de que soñar con que ganaba podría traerme mala suerte. La idea de que ganar o perder dependía de mis actos –y no de la calidad de la novela, del gusto del jurado, o del mero azar- fue ganando terreno a medida que pasaban los días. Dejé de cambiarle el precio a las cosas en Jumbo. Y en el vestuario de la piscina, no volví a esconder la ropa de los bañistas, ni a desatar cordones de zapatos que no me pertenecían.

Una tarde, desde el súper, le mandé un mensajito de texto a mi amigo. “Me cuesta portarme bien,” le dije. “No te comportes”, vino el mensaje de vuelta. “No sea que después no puedas escribir.” Con esa idea no hizo sino complicarme las cosas. Si portándome como siempre me porto había llegado a finalista, capaz que lo único que tenía que hacer para ganar era seguir portándome igual. ¿Pero y si mi amigo estaba equivocado? A partir de entonces mi conducta dejó de obedecer patrón alguno. Un día hacía las cosas de una manera; otro de otra.

No fue un mes sencillo. Las dudas crecían a medida que se acercaba el día. ¿Comprarme un vestido para la ceremonia en el Malba me traería buena o mala suerte? ¿Qué color sería más propicio? Una amiga me dijo: “Tienes que pintarte las uñas.” Jamás me las pinto. Me compré un brillito blanco. Me las pinté. Me las despinté. Me las volví a pintar.

Lo peor fue la ceremonia de entrega. Los organizadores nos dijeron a los finalistas que fuéramos a una terraza, que ahí vendría a hablarnos el jurado. El jurado llegó después de una hora y media de mortal espera y, aunque nos habló, no nos miró a los ojos. Puedo decir que fue hasta displicente. Cada uno estaba en su pedestal. Nosotros no existíamos. Era obvio que el ganador no estaba entre los ocho finalistas ahí reunidos, sino en alguna otra sala, seguramente siendo fotografiado y entrevistado para el diario del día siguiente. Después, en la fiesta, todo siguió igual. A nadie se le ocurrió pensar que, por simple cuestión de delicadeza, podrían haber dicho los nombres de los finalistas, y no sólo nuestros seudónimos. Al fin y al cabo, habríamos deseado -¿tal vez también hasta merecíamos?- que alguien nos mirara un poco. Existir aunque sea levemente, diría Vignoli.

¿No gané porque durante tres semanas me abstuve de poner laxante triturado en el café del tipo ese que me cae mal, o porque durante una volví a hacerlo como siempre? ¿No gané porque deseaba mucho ganar? ¿O será que mi novela no es tan buena como la otra? Debe ser eso. Qué sé yo. Lo único bueno de haber perdido es que ahora puedo volver a hacer todo como me da la gana, sin pretender descifrar las razones de una causalidad desconocida.

Por ahora no tengo muchas ganas de volver a concursar. Pero sé que se me va a pasar y que en cuanto vengan a venderme el próximo boleto de lotería, me lanzaré nuevamente de cabeza a esa piscina imprevisible. Eso sí: ¡cuidado Jumbo! Como portarme bien no dio resultado, nunca más me sacrificaré en aras de un improbable premio que, igual, después no llega.

posted by Mori at 10:31 PM

miércoles, octubre 21, 2009
EN ESTE PATIO

Este viernes, música y poesía, a partir de las 20,30 en el lindísimo patio de la Boutique del Libro de San Isidro. Raúl Santana, Ignacio Di Tullio, Carlos Llaza Corrales y yo leeremos poemas propios y ajenos. Y Roberto Nicholson e Ignacio Lusardi traerán ritmo y movimiento con su música. Habrá vino, como debe ser, y capaz que hasta se arma baile. Todo al aire libre... si no llueve como hoy que llueve tanto. Reservas al 4742-1297.

posted by Mori at 10:57 AM

miércoles, octubre 14, 2009
NOSOTROS Y LOS SIMPSON: EL TALLER

Son extravagantes, irreverentes, malhumorados, incorrectos y, sin embargo, es muy probable que sean la familia más famosa del planeta. ¿Qué ha hecho que esta serie sea tan especial? ¿Por qué entretiene y atrae a niños y adultos? ¿Es una serie que intenta inculcar algún valor o tenía razón George H.W.Bush cuando la criticó diciendo que durante su gobierno intentaría que las familias norteamericanas no se parecieran a Los Simpson?

En los dos encuentros del taller intentaremos responder estas preguntas. Veremos cuáles son los rasgos distintivos de la serie, en dónde reside el secreto de su humor, qué critica y, sobre todo, intentaremos hacer una lectura entre líneas para descubrir qué es lo que Los Simpson dicen acerca de nuestra sociedad.

Primer encuentro:

•Introducción. Origen de Los Simpson. Quiénes y cómo lo hacen. Controversias que el programa despertó desde sus inicios. Agenda moral de Los Simpson. Temas tratados con frecuencia: cigarrillos, violencia, consumo de alcohol, desigualdad...

•Características de la serie. Los niños espectadores como niños pensantes. Sátira social. Irreverencia. Descrédito de las instituciones.

Segundo encuentro:

•Crítica a la TV. Crítica a los adultos. Qué provoca en los espectadores. Qué dice de nosotros. Qué dice sobre la sociedad.

•¿En qué creemos? “A Dios también le gusta el fútbol”, dice Homero. Papel de la contracultura. ¿Qué nos queda, después de todo?

Días: Mártes 20 y 27 de octubre
Horario: 18:30 a 20:30 hs.
Lugar: Boutique del Libro San Isidro (Chacabuco 459)

INFORMES E INSCRIPCIÓN

Boutique del Libro San Isidro
Teléfono: 4742-1297

(Ilustración: tapa del número de Playboy de noviembre, conmemorando los 20 años de la serie.)

posted by Mori at 12:34 AM

domingo, septiembre 27, 2009
HORNEROS





posted by Mori at 9:12 PM

domingo, septiembre 13, 2009
Y SERÉIS COMO DIOSES

En Lloret de Mar, un pueblo de Cataluña, hay un restaurante donde por cuarenta euros se puede comer y, además, vivir el simulacro de un terremoto de siete grados en la escala de Richter. Se llama "Disaster Café". Quienes han ido aseguran que se asustan igual, aunque sepan que no es un terremoto de verdad. Le escucho contar la anécdota a un amigo que fue hace poco. “Salí hecho un asco,” dice, encantado. “La ropa toda salpicada de vino y comida.” Mientras estuvo ahí hubo dos terremotos. Las mesas se movían tanto que los pimientos rellenos terminaron en el piso. Le pregunto por qué quiso ir a un lugar así. Me mira como si yo fuera un marciano. “Todos gritaban y se morían de risa”, dice, como si esa explicación bastara. Me pregunta: “¿No te gustan las montañas rusas?” “Sí, pero no es lo mismo,” digo. Quiere saber por qué no es lo mismo. Trato de improvisar una explicación pero no se me ocurre nada contundente. Nos despedimos y me quedo con la sensación de que soy una aguafiestas.

Sique acá .

posted by Mori at 6:04 AM

domingo, septiembre 06, 2009
GPS

El aparatito estaba un poco más arriba de la radio. Tenía una pequeña pantalla y unos cuantos botones. “¿Te animas a manejarlo?”, le había preguntado a mi hijo un rato antes, cuando en la agencia de alquiler de autos me preguntaron si quería uno con GPS. “¡Claro!” respondió él, de lo más entusiasmado con la idea de un nuevo artilugio electrónico en sus manos.

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posted by Mori at 9:09 AM

domingo, agosto 30, 2009
UNA VEZ AL MES, TODOS LOS MESES

A partir de este mes, escribo todos los meses en Sophia... Además de la página de Opinión de La Nación, el suplemento Temas de La Voz del Interior y la revista dominical de LN.

posted by Mori at 9:02 AM

lunes, agosto 24, 2009
LITERATURA EN LA RED

Cada día hay más literatura en la red. Poemas, cuentos, entrevistas a escritores, congestionan el ciberespacio de tal manera que muchas veces a los lectores les resulta difícil –y hasta agobiante- saber por dónde seguir. Es tal vez lo mismo que nos pasaba antes cuando entrábamos a una biblioteca enorme. ¡Tantos libros y uno con una vida tan corta! Hoy, las ventajas de que las obras de tantos autores estén a nuestro alcance con sólo conectarnos a la red van mano a mano con nuestra imposibilidad de leerlos todos y, también, de enterarnos quiénes de ellos son los más notables, los más innovadores, las mejores promesas o, simplemente, aquellos que más nos gustarían.

Sin embargo, a veces uno descubre algún camino para aliviar la búsqueda. The International Literary Quarterly es uno de esos caminos...

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posted by Mori at 11:28 AM

domingo, julio 26, 2009
TODO LO QUE NO SÉ

No sé cómo funciona el teléfono. ¿Cómo es que, acercándome el aparato al oído, puedo escuchar la voz de una persona querida que está lejos? Tampoco sé qué es exactamente lo que sucede cuando aprieto el interruptor de la luz y, en el acto, se ilumina la habitación que estaba a oscuras. Sé que la lamparita la inventó Edison. ¿O fue Watt? Y el teléfono, Bell. Admiro a los inventores: si el mundo hubiera dependido de mi habilidad para crear artefactos, todavía estaríamos en la edad de piedra.

¿El agua que está dentro de los sifones ya tiene burbujas o las burbujas le entran en el momento en que apretamos la palanquita hacia abajo? ¿Cómo es el mecanismo de los relojes a cuerda?

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posted by Mori at 7:42 PM 8 comments

lunes, julio 06, 2009
MADRES Y CÉLULAS

De niña muchas veces escuché a mi madre decir que el día más feliz de su vida había sido el día en que yo nací. Siempre me pareció una exageración. Recién le creí el día que yo misma fui madre. Cuando conocí a mi hijo y vi su carita redondeada por primera vez, supe que esa era la felicidad. A pesar de todas las dudas que había tenido durante el embarazo y de los años que tardé en tomar la decisión de tener un hijo, en cuanto vi a mi niño sentí que a partir de entonces él sería mi razón de ser en el mundo.

Nunca pensé que algún día podría sentir una felicidad mayor que esa. Como suele ocurrir, la vida me tenía guardado algo inesperado.

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posted by Mori at 9:21 AM 5 comments

jueves, junio 04, 2009
UNA AMISTAD PECULIAR

Hace algunos años un amigo me regaló un libro cuyo título es igual al de esta nota. Aunque él y yo compartíamos el amor por la literatura, no creo que me haya dado el libro porque lo considerara una gran obra literaria sino, simplemente, por su nombre: “una amistad peculiar” era también el modo como nosotros nos referíamos a nuestra relación. No éramos novios, ni amantes, pero nos sentíamos unidos por un lazo especialmente fuerte y nos parecía que la palabra “amigos” no bastaba para describirlo.

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(Foto: Dirk Bogarde, en la habitación grande de la casa, en 1967)

posted by Mori at 4:54 PM 10 comments

miércoles, diciembre 31, 2008
Nosotros y los Simpson

Son amarillos y feos. El padre tiene la boca como una hamburguesa; la madre, un peinado semejante a un cucurucho de helado azul; el hijo, la cabeza como una bolsa de papel; y las hermanas, el pelo con forma de galletita cortada con molde de estrella. Son irreverentes, malhumorados, incorrectos y, sin embargo, a pesar de sus innumerables defectos –o, precisamente, gracias a ellos- tal vez hoy sean la familia más famosa del planeta Tierra. Una familia disfuncional, según muchos, que no envejece con el paso del tiempo pero que, aun así, este mes está de cumpleaños.

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posted by Mori at 9:37 AM 6 comments

lunes, diciembre 29, 2008
HACER EL AMOR

Para hacer el amor es necesario tener sexo, pero no basta. Y tampoco es lo mismo hacer el amor que “tener relaciones”. Hacer el amor es una construcción: una obra de arte que tiende un hilo desde los dos que lo están haciendo hasta el centro mismo del universo. El lenguaje –ese milagro- subraya la diferencia cuando en unos casos usa el verbo “tener” y en este, en cambio, emplea un verbo que no indica posesión, sino un actuar sostenido en el tiempo: “hacer.” Como cuando el alfarero “hace” de la arcilla informe una vasija, o cuando el compositor “hace” una melodía partiendo de siete notas musicales.

La nota completa, aquí.

posted by Mori at 7:58 PM 1 comments

jueves, diciembre 18, 2008
ELOGIO DE LA DUDA

No sé cuándo empecé a imaginar que era una mujer prehistórica. Sé que no me ocurría en la adolescencia, ni durante mis años de universidad, pero estoy segura de que ya hace más de quince años que vengo repitiendo esta especie de juego de verme cubierta de pieles en una caverna con la hoguera encendida. O casi desnuda en medio de la sabana, de noche, bajo un cielo con miles de estrellas. O escondiéndome tras matorrales para huir de los rugidos de un gran felino que se acerca.

No lo hago todos los días, sino sólo de vez en cuando.

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posted by Mori at 7:33 AM 5 comments

martes, octubre 21, 2008
PASTORAL AMERICANA

Siempre me gustó bailar y siempre me gustó escribir. Me recuerdo con once años poniendo un disco de Los Archies en la enorme radiola que teníamos en casa. Mientras Ron Dante cantaba “Sugar, you are my candy girl, and you´ve got me wanting you” yo, descalza y de minifalda, bailaba de un lado a otro imaginando que estaba en una fiesta con chicos que se peleaban por sacarme a bailar. La escena se repetía todas las tardes cuando volvía del colegio; lo único que variaban eran los nombres de los muchachos que querían bailar conmigo. Con la escritura tenía delirios parecidos. Todavía conservo algunos de los cuentos que empecé a escribir entonces. También tengo el diario íntimo en el que con enormes letras anaranjadas anoté: “¡Voy a ganar el Premio Nóbel!!!!”.

La vida resultó distinta.

El resto de la nota acá.

posted by Mori at 6:10 PM 13 comments

lunes, octubre 13, 2008
EL MISTERIO DE LOS OTROS

El otro día, mientras cenábamos, me pareció que mi hijo tenía una mirada triste. Comía en silencio, concentrado, atento sólo a sus pensamientos de trece años. Me dio miedo sospechar que le pudiera estar pasando algo malo, algo difícil que no se atreviera a contarme. Estiré mi mano hasta acariciar la suya. “¿Qué estás pensando?”, le pregunté. Traté de no sonar preocupada. Él parpadeó y, con una sonrisa que no terminó de dibujarse del todo, dijo: “En un capítulo de Dragon Ball, cuando Gokú se convierte en mono.”

Su respuesta, tan inesperada, me hizo pensar en un tema que cada vez me resulta más desconcertante: ¿Cuánto podemos conocer a los otros?

El resto de la nota aquí.

posted by Mori at 10:23 PM 6 comments

domingo, septiembre 14, 2008
RÍO SECO

Hubiera bastado
con que uno de nosotros
se acercara al otro y dijera.
Pero ninguno lo dijo:
teníamos la boca sellada,
atragantada de estopa.
Como si decir fuera perder
-o tal vez mentir- entre tú y yo
sólo hubo silencio. Intentamos
acercarnos con las manos
-tanto temíamos las palabras-
tender un puente de cuerpos
sobre el miedo a quedar mudos
para siempre. Entrelazados
flotamos en el agua un instante.
Ojalá no se hubiera secado el río.
Esa voz no se recupera.



(Para Florencia Walfisch,
a quien le robé el último verso.)

posted by Mori at 6:47 PM 11 comments

viernes, agosto 29, 2008
NADA ES PROBABLE

Para ti no hay certezas:
el sol mañana
es apenas una conjetura más,
improbable como el fantasma
que te mira desde la pared,
o el cuenco de arcilla que cae
de un balcón, sin acertarte.
Nada es probable
dado el infinito azar: la vida,
la posibilidad de esta vez sí volver
de tu exilio, o que esta vez sí
el amor sea de los buenos.
Nada es probable y sin embargo
estamos aquí. Cuántos pasos
ha debido dar tu estirpe
para que llegaras a mi puerta.
Cuántas veces te busqué
para negarte.
Nada es probable y sin embargo
gira la tierra en torno al sol.
Todo cálculo es absurdo,
pero aquí estamos tú y yo,
nos basta una mirada
para surcar los siglos
y sin embargo.

posted by Mori at 12:48 PM 10 comments

miércoles, agosto 20, 2008
MEJORES AMIGAS

Mi mejor amiga y yo no nos parecemos en casi nada. Ella es alta, segura y extrovertida; yo soy tímida y bajita. A ella le gusta cocinar y es maniática del orden; yo como cualquier cosa y nunca encuentro lo que busco. Ella prefiere ir de viaje a lugares inhóspitos y remotos; a mí me encantan las ciudades grandes con museos, teatros y mucha historia. Hace años cuando decidimos trabajar juntas sabíamos que no siempre íbamos a estar de acuerdo, pero nos pareció que esas diferencias enriquecerían nuestro trabajo. Y así fue. Hasta que las retenciones entraron en el panorama.

Dije “amiga” pero la palabra no alcanza. Fuimos al colegio juntas desde sexto grado; cada una fue testigo de la boda de la otra; entre las dos sufrimos nuestros sucesivos divorcios; entre las dos nos ayudamos cuando quedamos solas con nuestros hijos.

Nunca pensamos que nuestra amistad sería puesta en jaque por algo así.

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posted by Mori at 8:28 AM 3 comments

lunes, junio 09, 2008
LOLAS

Nunca me molestó tener senos pequeños. Al contrario. Como de jovencita me gustaba hacer ballet, sentía que mi cuerpo se parecía al de la mayoría de las bailarinas famosas: menudas, bajitas y de pechos muy chicos. Después no fui bailarina, pero igual siguió sin importarme. Vivía en Venezuela, iba a la playa todos los fines de semana y me ponía bikini sin problema. El conflicto empezó cuando llegué a Argentina....

La lectura continúa aquí.

posted by Mori at 2:10 PM 16 comments

lunes, mayo 19, 2008
EL CONCENTRADO SILENCIO DE UN LIBRO

Cuando me preguntan por qué no voy a la Feria del Libro nunca sé qué contestar y digo cosas como “porque hay demasiada gente y mucha luz”, “porque los libros cuestan lo mismo que en las librerías” o, simplemente, “porque me deprime”. Pero la verdad es que ninguna de esas respuestas es del todo cierta y si las doy es para salir del paso. En el fondo, yo misma desconozco el origen de mi aversión.

Sigue acá, en La Voz del Interior.

posted by Mori at 12:32 PM 7 comments

domingo, abril 27, 2008
UN HIJO GRANDE

Hoy Mati cumplió 13. Cuando nació lo que más deseé para él es que fuera bueno y feliz. Lo veo ahora y sé que en mi vida al menos ese deseo se ha cumplido. Es bueno. Y creo que es feliz.

posted by Mori at 7:02 PM 5 comments

miércoles, abril 23, 2008
LA VERDADERA GUERRA

"La verdadera guerra no se plantea entre el Este y el Oeste, sino entre la inteligencia y la estupidez. Hay más cosas en común entre los fanáticos de mi país y Bush que entre los fanáticos de mi país y yo", dijo Marjene Satrapi, la directora de la película iraní Persépolis.
Creo que puede decirse algo bastante parecido en muchas partes del mundo hoy. El peligro está en el fanatismo, en la estupidez. Planeta K y planeta campo entran en el mismo bando. Chávez y oposición.
Sólo el diálogo franco salva. Hablando, conversando y escuchando, somos libres.

posted by Mori at 8:31 AM 5 comments

martes, julio 31, 2007
NO SE REPITE LA LUNA

No se repite dos veces la luna ni el río,
dos veces no se repite tu mirada,
ni los panes se repiten aunque exclames
mil conjuros, levantes altares,
pongas piedra sobre piedra,
afines la garganta
o arranques de raíz tu último muerto.
Podrás ir de rodillas desde el lugar
donde primero viste el día,
de rodillas sobre guijarros
bajo el sol o sobre arena
hasta el preciso punto
del primer y único milagro,
pero no verás dos veces el mismo amanecer.
Nada vuelve. Tampoco tú eres el mismo.
Tan sólo tu canto se repite,
hablando para siempre en mis oídos,
recordándome dos veces
que ese lugar a donde una única vez te fuiste
es uno del que ni una sola
volverás.

posted by Mori at 5:37 PM 27 comments

miércoles, mayo 16, 2007
UNA TELEVISIÓN FELIZ

El mes pasado, la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas (APTRA) decidió eliminar el rubro “Cultura y educación” de los Premios Martín Fierro que entrega anualmente. En su lugar, agregó el rubro “Reality”. Salvo una o dos excepciones, la noticia no trascendió más allá de las secciones de Espectáculos de los diarios. Tanto el público consultado, como los pocos periodistas que escribieron sobre esto manifestaron su indignación pero, como es usual en los medios, al día siguiente las noticias más nuevas desplazaron a las de unas horas antes y nadie le hizo seguimiento al asunto.

El resto del artículo, acá .

posted by Mori at 1:01 PM 18 comments

miércoles, mayo 02, 2007
QUE LA BIOLOGÍA DIGA LO QUE QUIERA

Hace algunos años entrevisté al neurobiólogo estadounidense Robert Sapolsky. Ya para entonces él había dedicado veinte años de su vida a estudiar el efecto del estrés sobre la salud de un grupo de mandriles salvajes en Kenia. Además de numerosos artículos especializados, también había escrito un libro, “A Primate´s Memoir”, en el que contaba sus experiencias, siguiendo día y noche a los mandriles en medio de la sabana africana.

Centré mi entrevista alrededor de lo que él había aprendido durante ese tiempo pero, al final, no pude evitar preguntarle algo que yo misma me había preguntado incesantemente mientras leía su libro.

-¿Y el libre albedrío? ¿Cuánto espacio deja la biología a la libertad?

Para distinguirlos, Sapolsky le había puesto nombres bíblicos a los mandriles del grupo. Muchas de las escenas que narraba parecían tomadas de una novela de Dickens: la generosidad de Saúl, la timidez de Ruth en plena efervescencia hormonal, el miedo constante de Job, la perversidad de Nicolás. Esa diferencia de personalidades había hecho que me preguntara hasta qué punto somos libres a la hora de actuar. Si un mandril es más despreocupado o más sociable que otro porque nace de esa manera, tal vez a nosotros nos ocurra exactamente lo mismo...

(El resto del artículo puede leerse acá, en La Nación.)

posted by Mori at 8:51 AM 8 comments

lunes, abril 30, 2007
LOS ASESINOS NO NACEN: SE HACEN

“Cho Seung-Hui estaba simplemente loco”, escribió Richard Cohen, un conocido columnista de The Washington Post, cuyo artículo fue publicado en La Nación el miércoles pasado. Aunque la mayoría de los medios y comentaristas se pliegan a esa opinión, ese simplemente me parece preocupante. La locura no es simple y quien lo diga peca de ligereza. Tildar a cualquiera de “loco” es arrebatarle las cualidades que lo hacen humano. Los locos no son responsables de sus actos. Son inocentes como niños o, peor aún, como el oso hormiguero que hace poco mató a su cuidadora en el zoológico de Florencio Varela.

Sigue aquí, en Diario Perfil.

posted by Mori at 8:10 AM 2 comments

viernes, marzo 30, 2007
Si tuviéramos que elegir

Si antes de nacer tuviéramos la posibilidad de elegir una sola cosa para nuestro futuro , ¿qué elegiríamos? Según Sapolsky, por sobre todo lo demás nos convendría elegir pertenecer al grupo de mandriles que puede diferenciar entre una amenaza real (un rival desafiándote frente a tus narices) y un hecho totalmente neutro (otro mandril durmiendo la siesta en la orilla de enfrente). No todos los mandriles logran establecer esa diferencia y la salud de los que ven todo como provocación siempre acaba resintiéndose.

No sé si puesta a elegir algo, aun sabiendo que los mandriles con los niveles de sociabilidad más altos son los más sanos, elegiría precisamente eso. Se me ocurre que antes evaluaría otras alternativas. Ser más hábil con los juegos de pelota, por ejemplo. Ser más inteligente en mis relaciones con los hombres. Tener menos predisposición a pensar. Bailar más, tomar más vino, ir más al cine. Ser menos blanca de lo que soy.

Esa pregunta, qué elegiríamos para nuestro futuro, me hizo acordar de un poema de Szymborska que se llama "Una versión de los hechos". Lo tengo en inglés, en la maravillosa traducción de Stanislaw Barabczak y Clare Cavanah, y traduzco sólo los primeros versos:

Si nos hubieran permitido elegir,
quizá nos habríamos demorado por siempre.

Los cuerpos que nos ofrecían eran incómodos,

y se gastaban terriblemente.

Las maneras de saciar el hambre

nos repugnaban.
Nos daba asco
la herencia ciega
y la tiranía de las glándulas.

El mundo que debía abrazarnos

se desmoronaba continuamente...

Al fin, claro, se acabaría el tiempo de estar sopesando alternativas y habría que decidirse por una sola cosa. Sin pensarlo demasiado, presionada por la urgencia y sabiendo que me estaba equivocando, supongo que finalmente elegiría escribir más y mejor que ahora. Escribir como si todo el tiempo alguien me estuviera dictando. Escribir ese poema de Szymborska. Y algunos de los cuentos de Carver. Y La Mancha Humana. Y tal vez también Desgracia.

Claro que no habría mucha unidad estilística, pero eso sería lo de menos. El mago que me permitiría elegir lo entendería. Y sería lo bastante malvado como para dejarme sacrificar el cine y el vino, la habilidad con las pelotas y las arrugas en la piel.

Todo, a cambio de libros.

posted by Mori at 9:49 AM 19 comments

About Me

Mori Ponsowy (Buenos Aires, Argentina) ha publicado "Enemigos Afuera" (poemas, Primer Premio Nacional Iniciación de la Secretaría de Cultura de la Nación y Mención de Honor del FNA), "Los colores de Inmaculada" (Premio de Novela de la Diputación de Cáceres) y "Mujeres, políticas y argentinas". Ha traducido a las poetas Sharon Olds ("El padre", Bartleby) y Marie Howe ("Lo que hacen los vivos", Luna Nueva), y editado el libro "No somos perfectas" (Del Nuevo Extremo, 2006). Fue finalista del Premio Clarín-Alfaguara de novela 2009.

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